¡He jugado la nueva obra de Hideo Kojima y os traigo un análisis de Death Stranding!

Death Stranding lleva en nuestras estanterías desde hace casi un año, concretamente el 8 de noviembre de 2019, una fecha que sinceramente me parece más lejana de lo que tenía en mente.

El primer título del estudio nipón liderado por Hideo Kojima ha sido recibido de diferentes modos entre la comunidad, y con el juego finalizado aprovecho para contaros como ha sido mi experiencia.

A decir verdad, y para contextualizar el análisis, mi relación con Death Stranding ha sido algo extraña, durante la campaña publicitaria me mantuve informado sobre las novedades que iban saliendo a la luz, no tenía la intención de hacerme con él pero lo seguía por pura afición, hice exactamente lo mismo en las fechas más cercanas a su lanzamiento y post lanzamiento.

El juego llevaba bastante tiempo “mostrándose de esa manera tan peculiar, con trailers y teasers confusos que presentaban el juego de una forma más llamativa y oscura de lo que ha resultado ser finalmente, tenía curiosidad por saber más detalles sobre la obra, pero nada más allá.

Recuerdo como a cada minuto de tráiler todos enloquecíamos intentando atisbar algo de su argumento y estoy muy seguro de que todo el revuelo que ha levantado el juego antes y después de su lanzamiento se debe a quien se encuentra detrás, a los mandos, y es que es más que obvio que Kojima tiene nombre suficiente en el mundo de los videojuegos, esto, sumado al hecho de ser el primer juego de su propio estudio tras la salida de Konami, provocó un gran interés y curiosidad por parte de fans y de prensa, ahora bien, vamos con el análisis ¿Cómo ha sido, para mi, Death Stranding?

LOS ANALISIS DE DEATH STRANDING TIENE UNA NOTA MEDIA DE 7,2 EN METACRITIC

Antes de meternos en materia quiero explicar como decidí hacerme con él, y es que poco más de un mes tras su lanzamiento, empecé a curiosear análisis y críticas de diferentes plataformas picado por la curiosidad, que había ido en aumento a medida que veía como se inundaban las redes con contenido del juego, de ese modo y llevado en volandas por las críticas y los comentarios tan buenos de la prensa, me lance a la piscina, esperando encontrar una experiencia diferente, algo nunca visto.

Empecé a jugarlo durante la cuarentena y lo deje abandonado un tiempo tras dedicarle unas 20 horas de juego, en las que me centre en hacer misiones secundarias en gran parte, deje de jugarlo porqué no me resultaba atractivo y es que Death Stranding no es un juego para todo el mundo, continué jugando de manera intermitente hasta que hace unos días decidí continuar, con ganas de ver que me tenía guardado, y a día de hoy, con el juego ya terminado, puedo decir que ha sido un peso que he ido arrastrando con la esperanza de que en algún momento me sorprendiera o mejorase algo, cosa que ha hecho en ocasiones, pero se ha visto crispado por ciertos puntos de los que hablaré a continuación.

Y ojo, el juego no es malo, pero tampoco excelente, hay mucha tela que cortar en esta obra, es un título peculiar que te exige paciencia y compasión para no terminar odiando la experiencia de jugarlo, pero vayamos por partes y de la manera más organizada posible.

EL JUEGO DE KOJIMA NO HA VENDIDO COMO SE ESPERABA

Death Stranding no funciona como videojuego, ya lo he dicho… ¡Que gusto! Y es que independientemente de que la idea sea mejor o peor, hay presentes problemas que afectan mucho a la experiencia.

No sabía que esperar al momento de empezar a jugar esta aventura, pero si hay algo que no esperaba, era encontrarme con un gameplay tan insulso, poco preciso y sin demasiada chicha, me explico…

Claro, el juego consiste en gran medida en ir de un punto A a un punto B y entregar el paquete de turno “¿Qué esperas de una premisa así…?” estarás pensando, pues bien, es cierto que la mecánica principal del juego se centra en hacer de repartidor, pero esperaba algo más completo, esperaba muchos más contratiempos, obstáculos y más variedad de entornos, el juego es bastante monótono en este aspecto, presentado una variedad de entornos algo escasa y con muchas similitudes, esperaba algo más logrado y no es con lo que me he encontrado.

El hecho de disponer de un vehículo desde una etapa lo suficientemente temprana del juego tampoco ha ayudado, entiendo la necesidad para no terminar pegándote un tiro entre ceja y ceja, pero rompe la experiencia, de repente te facilita extremadamente la gran mayoría de situaciones que se presentan, como por ejemplo: Te encuentras en medio de una misión y cruzas una zona de Mulas (terroristas que atacan a los repartidores para robar sus mercancías), bien, sin la moto se te presentan diferentes decisiones a la hora de actuar, entre ellas la más prudente, ir con cautela y sigilo para evitar cualquier enfrentamiento y daños innecesarios a la carga.

El problema que presenta ir en moto en este caso es que, con ella, te vas a limitar a darle al botón del turbo y pasar como un rayo por esa zona, ignorando por completo a los enemigos y simplificando mucho la jugabilidad y las situaciones con las que vas a lidiar.

Es posible que no todo sea problema de Death Stranding y haciendo un análisis justo, puede que yo, como jugador, no haya conectado con el juego de la manera correcta, creo que haber jugado con ciertos parones tampoco ha ayudado a mi experiencia, haciéndolo menos interesante poco a poco, pero el juego cava su propia tumba hora tras hora, con un ritmo muy pausado a la hora de tratar la historia y con un gameplay que solo parece “funcionar” cuando te limitas a andar por el mundo, y aun así, muchas veces se siente poco pulido, he tenido la sensación constante de que Sam era cojo, el pobre, tropezando muchas veces de manera sumamente exagerada, en ocasiones dando saltos torpes como un perro salchicha y en otras saltando como una gacela.

A este control “raro” del personaje hay que añadir un par de cosas más, y es que, la conducción muchas veces es igual de torpe y frustrante como los andares de Sam, presenta también un control que deja que desear junto a unas físicas que parecen poco pulidas y que obviamente no le hacen ningún favor, véase el salto con la moto… y todo esto por no hablar del camión, que tiene menos agarre que un perro en un suelo de mármol pulido.

Durante el tiempo que lo he estado jugando he sentido tener delante un juego que no se ha testeado, o al menos, no como se debería, no puedes evitar darte cuenta al instante de lo tedioso que es navegar por esos menús infinitos, y pensar en como los vas a tener que sufrir durante un buen tiempo, menús cargados de información, poco intuitivos y con una navegación poco común…

Es imposible no darte cuenta de que para gestionar casi cualquier cosa, como seleccionar una arma, organizarte bien la carga, cambiar a otra arma u otro tipo de situaciones que se deberían de resolver en un instante, tienes que cortar el ritmo del juego y abrir el menú de turno, en el que como mínimo vas a pasar 10 segundos, rompiendo totalmente el ritmo del gameplay… Hay otros casos en los que el ritmo del juego se ve afectado por decisiones de diseño algo cuestionables, llega a ser frustrante y cansino y al final ha conseguido que vaya perdiendo el interés y las ganas, por ejemplo… ¿Qué se les ocurrió para advertir al jugador de que la zona en la que se encuentra tiene presencia de EV (enemigos) o de declives? Pues, por algún motivo que no consigo entender, les pareció buena idea ralentizar el juego durante unos segundos en los que no puedes hacer nada, y oye, hacerlo la primera vez para advertirme, está bien, lo compro, pero cuando llevo 50 horas jugadas, cada vez que ocurre es como meterme un cuchillo directo al hígado, creo que se podría haber hecho de manera que interrumpiese mucho menos el juego, como usar algún dispositivo, como por ejemplo el que llevamos en la espalda, que precisamente es para eso.

Pero volvamos al gameplay, que aún hay cosas en el tintero, más allá de la conducción o del control de Sam, hay algo muy importante, y son los combates donde ¡Oh sorpresa! El juego vuelve a fallar, visualmente son bastante espectaculares y los diseños de las “bestias” con las que nos enfrentamos están muy cuidados, haciéndonos sentir intimidados por sus dimensiones y aspecto, pero la verdad es que todo esto se pierde cuando tienes el mando en las manos, he llegado a tirarme de los pelos de lo aburridos y tediosos que pueden llegar a ser estos enfrentamientos, enemigos que no suelen suponer un problema, es más, lo único que hacen es estorbar, se limitan a dar vueltas a tu alrededor como medida intimidatoria y rara vez deciden atacar, cuando al fin lo hacen, no resultan demasiado peligrosos para la salud del personaje, todo esto, sumado a los tediosos menús y al torpe control (que en los combates parece aumentar) hacen del juego una experiencia cansina, que durante las 20 primeras horas me ha entretenido pero que a medida que se acercaba el final, me hacía resoplar constantemente, poniendo los ojos en blanco y rogando a Hideo que le quedara poco a las aventuras de Sam.

Y es que todos los enfrentamientos con enemigos parecen poco relevantes, da la impresión de que están metidos con calzador para hacer de la obra algo más jugable. Los combates contra Higgs, por ejemplo, contradicen sus propios objetivos y voluntades, parece que estén hechos adrede para no destapar las guindas del pastel que esconde la historia, a esto, le sumamos la aparición de enemigos que, en cuanto a su aspecto, aparentemente no tienen una explicación ni relación con la historia, como el caso de los leones gigantes, que a diferencia de otros enemigos (como el “calamar” o la “ballena”), visualmente no se pueden vincular a las playas (un escenario relevante del juego).

Tengo que dejar claro que el juego no falla en todo, pero en la parte relevante y la que sin duda marca la diferencia como para que un juego sea divertido o no, descarrila, pero obviamente hay apartados que se merece atención y que hacen de esta experiencia algo que merezca más la pena, elevando el resultado final del juego y su calidad.

Y es que indudablemente, los ojos no engañan, el apartado gráfico es excelente, increíble en su port de PC, gráficamente hablando, el mundo me ha dejado muy buen sabor, con unos gráficos muy realistas que han hecho especial la experiencia de estar rodeado, con ese nivel de detalle, de colinas y montañas afiladas, de nieve, ríos, ruinas y zonas más arenosas, gracias a esto, el juego transmite una lograda sensación de libertad y contacto con el exterior que me ha agradado mucho, aunque, de nuevo, se ve algo aplastada por la poca variedad de los exteriores, en conclusión, son muy detallados pero no lo suficientemente variados.

Death Stranding presenta unos estados unidos reducidos a pastos que recuerdan más a Noruega que a la potencia mundial masificada de ciudades gigantes, un mundo donde la humanidad restante habita en instalaciones o almacenes, con un aspecto muy influenciado por el brutalismo y con un toque futurista, es una pena que estas instalaciones no tengan la variedad suficiente y se repitan continuamente a lo largo y ancho del mapa, el diseño de personajes es muy interesante y variado, quiero destacar especialmente a Higgs o a Cliff, las entradas en escena de este último son brutales y es interpretado por el actor Mads Mikkelsen, un mundo logrado y que plantea una historia interesante que trata de ir más allá de los tópicos y que se va desenredando poco a poco, el problema es que lo hace demasiado poco a poco y en su parte final cuesta digerirla, con excesivas aunque necesarias cinemáticas.

La banda sonora que nos acompaña durante el juego es muy buena, uno de los puntos más fuertes que presenta Death Stranding, hay ciertos momentos de la historia, muy cinemáticos, en los que de repente en medio de una misión empieza a sonar canciones de esta BSO, con mucha participación de Low Roar, estos momentos te pillan por sorpresa y son muy agradables, estás subiendo cuidadosamente una montaña cargado de cajas, empieza a sonar la música y sientes como empiezas a dejarte llevar, te metes en el juego y disfrutas de las vistas y del viaje, una banda sonora muy en la línea del juego y que le da un gran punto a la obra de Kojima Productions.

En definitiva y como conclusión a mi análisis de Death Stranding funciona como historia a contar, es una obra peculiar pero que no termina de coger ritmo como para despegar y cuajar como videojuego, creo que el verdadero problema del juego (dejando de lado lo pretencioso que resulta) es su jugabilidad, ya que no termina de ser satisfactoria, y eso sumado al ritmo lento de la narrativa puede hacer que la experiencia se haga muy pesada, eso no implica que no se pueda disfrutar de él, si sientes curiosidad y te llama la atención, lánzate a por él, y saca tus propias conclusiones, como he dicho antes, no es un juego para todo el mundo y a pesar de no haber terminado de conectar con él, he disfrutado parte de la aventura, incluso en cierto modo tengo la pesada sensación de que podría haber sido algo mucho mejor.

Y hasta aquí mi análisis de Death Stranding, si quieres echar un vistazo a otras lecturas y curiosear por el blog, siempre puedes pasar por alguno de los últimos artículos haciendo clic aquí, también puedes ojear mis redes sociales haciendo clic aquí. ¡Sigueme!